miércoles, 4 de noviembre de 2015

Casi nostalgia

Voy y vuelvo de inglés caminando ya que no me queda lejos. Entro a las 19:30 y salgo a las 21:00, aunque tiendo a no ser puntual. 
Como ya nos estamos acercando al verano, anochece mucho más tarde, y acá más que en otro lugares. Fui la primera en salir del salón para volver a mi casa, y ya afuera, solo vi el cielo. La mezcla de colores en él y las nubes me dejaron como una boluda parada admirando lo lindo que es el atardecer. Cuando estaba yendo a mi casa decidí dar unas vueltas antes de llegar, y como de costumbre voy escuchando música, y pensé que ese momento era único, y que lo voy a extrañar cuando me vaya. 

Caminar por dónde yo quiera vistiendo lo que yo quiera sin el miedo de que me pase algo, las calles vacías a la madrugada, el clima en otoño, los cortos que son los días en invierno, que en verano a las 9 todavía esté el sol, la gente conocida que siempre te cruzás, no usar los colectivos, el encendido del arbolito, ir a la casa de flor. 
Son cosas que solo viví acá y no creo repetirlas en algún otro lugar. 

Es cierto que hay veces que no soporto vivir acá, pero Tierra del Fuego me dio tantas cosas lindas que realmente no lo puedo odiar. Más allá de que mis amigos vivan lejos, agradezco haber nacido en Río Grande. Agradezco haber crecido con la ciudad, haber vivido miles de días en armonía conmigo misma al solo salir a caminar y que el viento esté a mi favor. Pero es triste que nunca realmente puse encajar. Este clima jamás acompañó mis estados. Me siento atrapada al estar tan lejos. No sé si logro hacerme entender

En este mismo momento tengo mucho calor. Hoy hubo 18 grados, y eso acá es bastante, y el estar en ropa interior y con pelo atado no ayuda, pero supongo que tendré que acostumbrarme si voy a vivir en Buenos Aires. 
Solo espero encajar ahí.

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